Entrevista a la narradoral oral Carmen Ibarlucea

Carmen Ibarlucea

Carmen Ibarlucea es narradora oral y escritora. Nació en Chile de padre español y madre chilena, vive en La Codosera desde hace varios años. Junto con Juan Carlos Vila fundaron la asociación cultural Tremn donde trabajan en el ámbito de la educación y la interculturalidad, entre otros muchos temas.

Carmen Ibarlucea participa como narradora en el Plan de Fomento de Lectura desde 2005 contando historias de todo el mundo a niños y niñas de la provincia.

 

¿Cuándo empezaste a contar cuentos?

Es difícil para mi responder a eso. Debo remontarme a la noche de mis tiempos. Pero recuerdo que era una de las cosas que hacia con mis muñecas allá por mis cuatro o cinco años, cuando estaba recién llegada a España y aún no tenia con quien jugar. Después ha sido siempre algo que ha marcado mis relaciones, he contado cuentos en privado y en público en todas las etapas de mi vida. Y ya son once años contando acá y allá de manera profesional. Después de mis próximas citas en Villafranca y en Solana de los Barros me voy a Estados Unidos, a contar cuentos en castellano a las gentes de la ciudad de Ann Arbor (Michigan).

¿Qué necesitas para realizar una sesión de cuentos?

Agua, como un litro. Me gusta también que no existan ruidos ambientes (como trafico rodado, obras de albañilería, etc) pero en realidad me adapto, he contado en una Feria de Sevilla, junto a la megafonía transmitiendo y a un centenar de scouts en una plaza pública, en esos casos uso más el cuerpo que la voz… y en realidad jugamos a las adivinanzas. Pero lo ideal para mi es una sala con luz natural o a la luz de las velas, con una temperatura agradable (a veces se pasa mucho frío contando) y donde podamos escucharnos (siempre hay interactuación con las personas que escuchan) sin necesidad de levantar la voz.

¿Crees que las bibliotecas son lugares para contar y escuchar historias?

Oh sí, los mejores lugares. Creo que de los libros emana el espíritu de los narradores de todos los tiempos. Aunque aunque puede ser que en realidad yo soy un poco fetichista y me gustan los libros, me gusta verlos a mi alrededor, olerlos, tocarlos.
Los digitales también me sirven. Antes siempre llevaba un libro en el bolso, a modo de amuleto, ahora llevo unos 300 gracias al e-book. De niña soñaba con vivir en una biblioteca o tener una librería donde nadie fuera a comprar… para no tener que separarme de mis libros.

Desde 2005 contamos contigo como narradora del Plan, ¿qué ha significado para ti tu paso por el Plan de Fomento de Lectura?

¡Ocho años ya! No puedo creerlo. A nivel profesional ha significado un reconocimiento a mi forma de entender y practicar la narración oral. El trabajo de formación realizado por las personas del Plan facilita mi labor. Gracias al Plan de Fomento de Lectura ya no se espera de mi que sea una actriz contando cuentos, con una puesta en escena a modo de espectáculo. Aunque soy consciente de que es un arte escénico, no lo es de ese modo, la magia esta en la palabra bien modulada, en el uso de la voz, pero sobre todo es una forma de comunicación ancestral que nos lleva de la mano, suavemente, hacia el futuro. Así ha sido durante miles de años, una comunicación de persona a persona que no debemos perder.

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