Mariola Delpozo

Biografía

Me llamo Mariola, y empecé a contar cuentos porque no me gustaba nada fregar los platos.

Tenía una familia numerosísima, y la comandanta en jefa del batallón, me daba a elegir entre dos postres en las comidas (llámense opciones ).

– Opción A : Fregar la loza ( numerosísima ).

– Opción B . Entretener a los sobrinos ( igual de numerosísimos ).

La opción B era más ruidosa, pero al menos no te mojabas las manos, ni te daban alergia los detergentes.

Me encontré rodeada de un coro de niños llorones, y ni idea de qué hacer para que se callaran.

Después de terminar con los repertorios de todos los Misters Grinnes y Misters Andernsens que en el mundo había, no me quedó más remedio que echar mano de mi imaginación, cosa que no había intentado hasta entonces.

¡Y funcionó!, los pequeños monstruos no se movían del sitio, y dejaron de llorar.

Más tarde marché al Sahara.

Allí seguí contando historias. De la arena del desierto crecieron cuentos que hablaban de ritos y tradiciones Saharauis, olían a luna y a estrellas, dejé que me atraparan y se me enredaran en los pies.

Los ancianos del desierto se llevaban la mano al corazón, y me pagaban los cuentos con un “sucran” (gracias en árabe). Fueron las monedas más hermosas que recibí nunca.

Y fue así, como me di cuenta, que se podía ser feliz gracias a los cuentos.

 

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